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Ejercicios de piso pélvico para las pérdidas de orina
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Si se te escapa la orina al toser, reír o hacer fuerza, hay un primer paso simple y con respaldo antes de pensar en cualquier cirugía: los ejercicios de piso pélvico (a veces llamados ejercicios de Kegel). Fortalecen los músculos que sostienen la vejiga y la uretra, y en muchas mujeres bastan para mejorar o resolver las pérdidas de esfuerzo.
Aquí te contamos qué dice la evidencia, cómo hacerlos bien y cuándo, si no alcanzan, se evalúa la cirugía.
¿Sirven de verdad los ejercicios de piso pélvico?
Sí, y con buena evidencia. Según una revisión Cochrane (Dumoulin, 2018) de alta calidad, las mujeres con incontinencia de esfuerzo que entrenan el piso pélvico tienen cerca de 8 veces más probabilidad de reportar que se curaron (se curó el 56%, frente al 6% de quienes no hicieron nada). Sumando cura y mejoría, unas 3 de cada 4 mejoran (74% frente al 11% sin tratamiento). Por eso las guías los recomiendan como primera línea.
¿Cómo se hacen bien los ejercicios de Kegel?
La clave es la técnica y la constancia, no la fuerza. Una pauta habitual, basada en la guía británica NICE, es hacer al menos 8 contracciones, 3 veces al día, dentro de un programa supervisado de mínimo 3 meses. Contraes los músculos como si aguantaras las ganas de orinar, sin apretar el abdomen ni los glúteos, sostienes unos segundos y sueltas. Aprenderlos bien con guía profesional marca la diferencia.
¿Cuánto tardan en verse resultados?
Necesitan tiempo. Las guías (EAU, 2025) definen al menos 3 meses de entrenamiento supervisado como el plazo mínimo para evaluar si están funcionando. No es una promesa de cura en 3 meses, sino la ventana justa para darles una oportunidad real antes de plantear otras opciones. La adherencia —hacerlos bien y de forma sostenida— es lo que más influye en el resultado.
¿Cuándo los ejercicios no bastan y se evalúa la cirugía?
Cuando la incontinencia es de esfuerzo moderada a severa, o cuando un buen intento de piso pélvico (esos ~3 meses) no dio resultado suficiente. En ese escenario, la cirugía de cinta (sling suburetral) logra mejores tasas de cura: en un ensayo publicado en el New England Journal of Medicine (Labrie, 2013), la cinta curó al 85% frente al 53% de la fisioterapia al año. De hecho, casi la mitad de las mujeres que empezaron con fisioterapia terminaron operándose.
Esto no significa que la cirugía sea el primer paso para todas: es la opción cuando lo conservador no alcanza.
Qué hacer ahora
Si tus pérdidas son leves, los ejercicios de piso pélvico —idealmente con kinesiología especializada— son un muy buen punto de partida. Si son importantes o ya probaste sin éxito, conviene una evaluación para definir el camino más adecuado, que a veces incluye un estudio urodinámico.
Importante: estas cifras provienen de estudios en mujeres correctamente diagnosticadas con incontinencia de esfuerzo; los resultados individuales varían según la severidad, la técnica y la constancia. Este contenido es informativo y no reemplaza una evaluación médica: la elección entre ejercicios, otras terapias o cirugía se decide en consulta, con calma y según tu caso.
Puedes leer también qué son y por qué ocurren las pérdidas de orina al toser.
Este contenido es informativo y no reemplaza una evaluación médica. Cada caso es distinto: para una indicación personalizada, agenda tu consulta con el Dr. Valderrama.
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